América (de mi libro inédito “Uvas Amargas”)

Fuente (Pixabay)

La de ojos verdes
y piel morena,
cabellos negros
mirada penetrante y sincera,
la de carnosos labios
y espacios encontrados.

Tus caderas
hoy bailan al son del tango,
la zamba, el tambor
el vals y la cumbia.

Tus manos de algodón
fuertes como el impetuoso
auyantepui, trabajadoras
cansadas y sufridas
de pobreza,
pero con la esperanza
volcánica en el alma.

Negro, indígena y blanco
se fundieron en tus llanuras
mesetas y riberas,
costas y lagos,
ahora mestizos
labramos tu nombre
en nuestra piel.

En tu aroma a pueblo
a campo y cuidad,
esta la esperanza
de luchar, de seguir,
al pie de monte andino
que nos dejaste como morada.

Tu figura desbordante
adormece tus vecinas
enloquecen quienes caen en tus tierras,
ladrona de hijos de otras latitudes
los refugias en tu seno, extranjeros
amamantados por mi madre,

América.

Das a luz cada día,
hijos van e hijos vienen
todos orgullosos de tenerte,
de sentirte en el viento,
el mar y las montañas.

Benedetti y Neruda
Miranda y Sucre
Simón el gran nombre
Rodríguez o Bolívar
son tuyos, tus hijos
nuestros hermanos.

América
Madre de Mayas, Incas y Aztecas
de la chicha y el maíz,
fuimos de arcilla y barro
ahora somos tuyos.

América
la pueblerina y citadina
la oriental y occidental
tierra grande de sur a norte,
porque el sur vibra constante,

el norte se adormece,
el este y el oeste
despiertan ahora con todo el movimiento del Sur.

De izquierda a derecha somos iguales
mestizos,
de almas indígenas
de cuerpo americano,
de ti solamente.

En el Orinoco nace el verdor
de la esperanza,
el Magdalena llora tu dolor
te ayuda con tu cruz,
la que heredamos regalada,
pobreza, dolor y miseria
retumban en las montañas.

En ti América
hay un hombre que galopa
y por los pastizales,
se llena de barro
arrollando los pesares,
que se asoman
día a día,

a las pampas, los llanos.

Tu esencia está en mí
en nosotros,

en todos lo que descalzos

caminamos sobre tus piernas.

Eres la hembra,
la diosa, el atardecer y el ocaso
de cada sonrisa,
de cada niño y cada anciano
Americano.

Una mujer que no deja
de luchar por sus crías,
una fiera salvaje en celo,
por un afán de igualdad
Tu mi querida madre.

Cada mañana cinco águilas
encienden su vuelo
se agitan por los aires,
buscando el Dorado
el precioso dorado,
no hecho oro
si no hecho
Libertad, dorado amor,
dorado pueblo
Tu Dorado.

Porque el congrio y la trucha
son hermanos,
criados bajo las mismas aguas andinas,
por que el Araguaney y el Apamate
son tu generación más preciada,
la pisca y chupe
hijas de Incas,
donde las arepas y las tortillas mexicanas
salen del mismo maizal,
porque es en tu sangre donde
corre el agua fresca,

Me impregno cada día de tu fuerza

Madre Americana.

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